Fondo Carlos Jaramillo
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Examinando Fondo Carlos Jaramillo por Materia "Atlántico"
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- ÍtemMinas de Sal Marítima. Depósitos(Varios, 1900) AnónimoMINAS DE SAL MARÍTIMA. DEPÓSITOS. Desde que conocí las salinas marítimas soy de opinión que para producir sal de buena calidad con poco gasto y reducir muchísimo los que se hacen en inspectores, celadores, resguardos, transporten, edificios, apertura y clausura de desagües, aseo de las salinas, etc , lo más conveniente es destruir la mayor parte de ellas. lo cual es sencillo en muchas, y arreglar convenientemente dos o tres de las que estén en mejores condiciones, Creo que el señor Armenta nos dará una saludable lección práctica sobre la materia. Actualmente la operación de beneficiar una salina natural de las que necesitan alguna obra de mano, es de lo más sencillo y rudimentario; en época de altas mareas, cuando se acerca la de ausencia de lluvias, se abren las bocas o canales de entrada del agua de mar a las charcas, y cuando empiezan las bajas mareas se cierran o tapan con palos, ramas y tierra, de manera que la charca, que debe ser de muy poca profundidad, quede llena. Allí con pocos días de sol fuerte, la evaporación de agua es tan activa que a poco tiene 24° de saturación y empieza a cristalizar. Los cristales formados en la superficie por el calor solar se precipitan al fondo del agua, y allí unidos a otros forman granos o panales más o menos grandes y compactos, según las condiciones del tiempo y de la charca. Para facilitar y apresurar la cristalización y la recolección en algunas de las salinas, se forman en ellas cuadros o pozos separados unos de otros por paredes de barro del fondo de la charca y comunicados entre sí por pequeñas aberturas, cuando la cristalización ha llegado a su plenitud, o sí algo adelantada ya se teme que llueva (pues un solo aguacero echa a perder la mejor cosecha), hombres y mujeres, desnudos y armados de canastas de mimbre, recogen del fondo de la charca la sal y la depositan en la orilla en pilas para que acabe de escurrir el agua. De allí se toma para pesarla, insacularla y llevaría a los depósitos. La recolección sólo puede hacerse en las primeras horas de la mañana y ultimas de la tarde, o por la noche, porque con la acción del sol se calienta tanto el agua, que en ocasiones se sancocha la piel de los recolectores. A esos pobres se les paga una miseria por labor tan dura: recuerdo que la primera cosecha de 1907 en Pozos colorados contraté a razón de ($ 0-05) el saco de seis arrobas, entregado éste cosido al lado de la carrilera del ferrocarril. Si en la salina no hay edificio para depósito de la sal (sólo tienen cuatro de ellas ranchos pajizos para el objeto), las pilas se dejan en la playa mientras puede transportarse al almacén central, y para que no se licue con las lluvias se calcina la capa superior cubriendo la pila con ramas y prendiéndoles fuego. Durante la época de cristalización o cosecha., que comúnmente es dos veces en el año, y mientras la sal se transporta a los almacenes, hay necesidad de sostener numerosos vigilantes para evitar los fraudes, y lo propio hay que hacer en aquellas salinas más cercanas que por cualquiera circunstancia no se benefician, mientras vienen las lluvias o las altas mareas a licuarlas. En el mayor parte de las salinas distantes los fenómenos de cristalización y licuación se suceden sin que la acción administrativa se haga sentir en la recolección y vigilancia. GUTIÉRREZ, Rufino,1854-1923. Monografías de Rufino Gutiérrez. Tomo ii. Recuperado en: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/dos/dos15d.htm
- ÍtemOBREROS CON INDÍGENAS Y MILITARES(Varios, 1900) AnónimoEXPLOTACIÓN DE LAS MINAS DE SAL EN COLOMBIA En Colombia, las salinas son bienes nacionales y las administra el gobierno directamente o a través de concesiones con particulares. En 1777, el gobierno español estableció la administración de las salinas, luego, en 1824, mediante la Ley 28 del gobierno del general Francisco de Paula Santander, el Estado declaró propiedad de la nación todas las salinas que no estuvieran enajenadas, quedando bajo el control del gobierno los precios de venta de la sal. Así se desarrollaron, hasta 1932, diferentes tipos de contratos de arrendamiento a particulares para la explotación de sal. En 1932, el Banco de la República asumió la administración y explotación de las salinas terrestres de Zipaquirá, Nemocón y Sesquilé, bajo un contrato de administración delegada con el gobierno y como respaldo de un anticipo del Banco al gobierno para atender los gastos urgentes de la administración pública. En materia comercial se establecieron políticas de subsidios en los precios de venta de la sal4 . En Manaure, la explotación de sal industrial se inició en los años veinte cuando el gobierno otorgó concesiones a particulares para explotar la sal marina. En ese entonces los mestizos reclutaban fuerza de trabajo colectivo de los indios wayúus , especialmente de la Alta Guajira (Bahía Honda), donde había tradición de recolección salina mediante el sistema de trueque. Hasta los años cuarenta la explotación fue totalmente manual y requería una mínima inversión de capital. El acarreo de la sal cosechada se hacía en canoas hasta los barcos y el área de explotación sólo llegaba a 40 hectáreas En la Costa Atlántica hay numerosas salinas naturales que han sido explotadas en diferentes tiempos. Con frecuencia desaparecen unas y de forman otras nueras en las partes más bajas de las playas, según el ímpetu y dirección de las mareas y de los vientos. Cuando los indios no se prestan para hacer la recolección de la sal, hay necesidad de llevar peones, un piquete de la fuerza pública y toda clase de víveres y elementos para la vida, desde Riohacha o Santa Marta, por el tiempo que duren la explotación y el acarreo. Por esto, y porque la distancia hasta el almacén central de depósito y expendio, en Barranquilla, es larga y la navegación difícil por lo agitado del mar en aquellas costas, el artículo resulta más recargado que en otra de las salinas. Sin embargo, incluyendo el empaque, que generalmente es un saco fuerte de yute, de capacidad de 75 kilogramos, mientras el Banco Central manejó las nuca salió costando la arroba (12 ½ kilogramos), puesta en los almacenes de Barranquilla, mas de $ 0-06, a pesar de que sólo los sacos pedidos directamente a Inglaterra resultaban a $ 0-11 cada uno. GUTIÉRREZ, Rufino,1854-1923. Monografías de Rufino Gutiérrez. Tomo ii. Recuperado en: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/dos/dos15d.htm