Fondo Carlos Jaramillo
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Examinando Fondo Carlos Jaramillo por Materia "Bodega"
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- ÍtemOBREROS CON INDÍGENAS Y MILITARES(Varios, 1900) AnónimoEXPLOTACIÓN DE LAS MINAS DE SAL EN COLOMBIA En Colombia, las salinas son bienes nacionales y las administra el gobierno directamente o a través de concesiones con particulares. En 1777, el gobierno español estableció la administración de las salinas, luego, en 1824, mediante la Ley 28 del gobierno del general Francisco de Paula Santander, el Estado declaró propiedad de la nación todas las salinas que no estuvieran enajenadas, quedando bajo el control del gobierno los precios de venta de la sal. Así se desarrollaron, hasta 1932, diferentes tipos de contratos de arrendamiento a particulares para la explotación de sal. En 1932, el Banco de la República asumió la administración y explotación de las salinas terrestres de Zipaquirá, Nemocón y Sesquilé, bajo un contrato de administración delegada con el gobierno y como respaldo de un anticipo del Banco al gobierno para atender los gastos urgentes de la administración pública. En materia comercial se establecieron políticas de subsidios en los precios de venta de la sal4 . En Manaure, la explotación de sal industrial se inició en los años veinte cuando el gobierno otorgó concesiones a particulares para explotar la sal marina. En ese entonces los mestizos reclutaban fuerza de trabajo colectivo de los indios wayúus , especialmente de la Alta Guajira (Bahía Honda), donde había tradición de recolección salina mediante el sistema de trueque. Hasta los años cuarenta la explotación fue totalmente manual y requería una mínima inversión de capital. El acarreo de la sal cosechada se hacía en canoas hasta los barcos y el área de explotación sólo llegaba a 40 hectáreas En la Costa Atlántica hay numerosas salinas naturales que han sido explotadas en diferentes tiempos. Con frecuencia desaparecen unas y de forman otras nueras en las partes más bajas de las playas, según el ímpetu y dirección de las mareas y de los vientos. Cuando los indios no se prestan para hacer la recolección de la sal, hay necesidad de llevar peones, un piquete de la fuerza pública y toda clase de víveres y elementos para la vida, desde Riohacha o Santa Marta, por el tiempo que duren la explotación y el acarreo. Por esto, y porque la distancia hasta el almacén central de depósito y expendio, en Barranquilla, es larga y la navegación difícil por lo agitado del mar en aquellas costas, el artículo resulta más recargado que en otra de las salinas. Sin embargo, incluyendo el empaque, que generalmente es un saco fuerte de yute, de capacidad de 75 kilogramos, mientras el Banco Central manejó las nuca salió costando la arroba (12 ½ kilogramos), puesta en los almacenes de Barranquilla, mas de $ 0-06, a pesar de que sólo los sacos pedidos directamente a Inglaterra resultaban a $ 0-11 cada uno. GUTIÉRREZ, Rufino,1854-1923. Monografías de Rufino Gutiérrez. Tomo ii. Recuperado en: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/dos/dos15d.htm